Los fideicomisos inmobiliarios se han consolidado como una herramienta clave para garantizar la inversión en el sector inmobiliario dominicano, contribuyendo a la reducción del déficit habitacional y promoviendo la transparencia en la gestión de recursos.
Este mecanismo beneficia a compradores, desarrolladores, agentes de venta y al sector financiero.
Laritza Landrón Cedeño, directora de Supervisión del Mercado Fiduciario de la Superintendencia de Bancos (SB), señala que la regulación de los fideicomisos en República Dominicana comenzó con la Ley 189-11, que busca desarrollar el mercado hipotecario.
“A 14 años de su promulgación, se evidencia un notable crecimiento en los fideicomisos de desarrollo inmobiliario y su impacto en la transparencia fiscal”, afirma Cedeño, aunque reconoce que aún existen desafíos.
Actualmente, cinco entidades, Fiduciaria BHD, Fiduciaria Popular, Fiduciaria Reservas, Fiduciaria La Nacional y la Asociación Popular de Ahorros y Préstamos (FiduApap), ofrecen servicios fiduciarios bajo la supervisión de la SB. Al cierre de 2024, estas entidades reportaron 886 negocios fiduciarios en operación, con activos bajo administración (AUM) que superan los RD$445,000 millones. De esta cifra, el 35.4% (RD$158,000 millones) corresponde a fideicomisos inmobiliarios, de los cuales RD$82,000 millones están destinados a viviendas de bajo costo.






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