EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – Más allá del crecimiento en edificaciones, la industria de la construcción generó un impacto ambiental significativo debido al consumo de recursos naturales y la producción de residuos.
Según la Encuesta Nacional de Actividad Económica (ENAE) 2023, publicada en mayo de este año, solo el 36.24 % de las empresas constructoras contaban con permisos ambientales, lo que refleja un bajo cumplimiento normativo.
Este hallazgo forma parte del más reciente informe anual sobre el “Índice de Costos Directos de la Construcción de Viviendas 2024”, elaborado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE).
Además, apenas el 8.60 % de las empresas disponía de plantas de tratamiento de aguas residuales, lo que las obligó a recurrir a servicios de terceros, generando costos adicionales y riesgos de sanciones.
Sin embargo, la adopción de certificaciones como la ISO 14001 representó una ventaja competitiva. Aunque su implementación conllevó costos iniciales, a largo plazo permitió optimizar recursos, mejorar la eficiencia energética y reducir desperdicios.







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