En el sector Arroyo Piedra de Hato Nuevo, Manoguayabo, Santo Domingo Oeste, decenas de familias viven hoy bajo la incertidumbre de perder lo que por años han considerado suyo: un pedazo de tierra levantado con esfuerzo, sacrificio y esperanza.
Por más de dos décadas, alrededor de 25 familias han ocupado terrenos en esta zona, construyendo poco a poco viviendas con recursos obtenidos mediante préstamos, ahorros e incluso privaciones.
Para muchos, no se trata solo de una propiedad, sino del símbolo de estabilidad y dignidad que representa tener un hogar propio consagrado en la Constitución de la República.
Entre los afectados se encuentra Franklin Lebrón, quien asegura haber iniciado procesos formales ante el Estado para regularizar su situación. Según explica, su intención siempre ha sido adquirir legalmente el terreno, respaldado por documentos emitidos por instituciones estatales.
"No queremos nada ilegal, queremos pagar lo que corresponde y tener nuestro título. Hemos hecho diligencias y nada", sostiene.
Sin embargo, la tranquilidad de estos comunitarios se ha visto interrumpida por la aparición de un ingeniero a quien identifican como Luis Héctor Bogaert, que según los denunciantes, reclama la propiedad de los terrenos.
De acuerdo con testimonios de los afectados, esta disputa ha derivado en la demolición de varias estructuras y en la presencia constante de seguridad que impide el acceso a los predios.
Destruyen viviendas
Los residentes denuncian que al menos cinco viviendas han sido derribadas sin previo aviso, afectando directamente el patrimonio de familias que llevaban años invirtiendo en la construcción de sus hogares.
Para Eliodoro Medina Encarnación, la situación representa una injusticia: "Eso era el hogar que le estaba haciendo a mi familia. Todo se perdió", dijo visiblemente compungido.




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