La permisología es hoy el principal desafío que enfrenta el Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (Mived). Así lo dejó claro su titular, Víctor -Ito- Bisonó, al señalar que más de mil proyectos se encuentran en tránsito dentro del sistema de ventanilla única y que el reto inmediato es hacer más eficiente un proceso que involucra múltiples instituciones públicas.
El ministro explicó que, aunque al Mived se le percibe como la entidad responsable de los retrasos en permisos de construcción, la realidad es que intervienen otras dependencias como el Ministerio de Turismo, la Caasd, el Ministerio de Obras Públicas, Medio Ambiente y las alcaldías. Todos los expedientes confluyen en la ventanilla única del ministerio, pero no todos dependen exclusivamente de su decisión.
Ante ese escenario, el funcionario remitió comunicaciones formales a cada una de las instituciones involucradas con la actualización de los proyectos que se encuentran en sus dependencias. Explicó que no se trata de señalar fallas, sino de hacer que los procesos fluyan para destrabar más de mil iniciativas que impactan directamente en la inversión, en el financiamiento bancario y en el dinamismo del sector construcción.
En la Entrevista Especial de elCaribe y CDN el ministro Bisonó dijo que la permisología es hoy su prioridad número uno y que el presidente de la República, Luis Abinader, da seguimiento semanal al sector a través del Gabinete de la Construcción. Explicó que ya fue firmado un esquema de trabajo entre las distintas dependencias para acelerar y modernizar los procesos.
La modernización a la que se refiere Bisonó implica también digitalización. Recordó que en su gestión anterior en el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes encontró cero procesos automatizados y dejó 38 en funcionamiento. En Vivienda pretende replicar esa experiencia. Eso implica que haya inspectores con dispositivos electrónicos, carga digital de información, incorporación de software especializado y eventualmente herramientas de inteligencia artificial que permitan evaluar aspectos estructurales y sanitarios sin depender exclusivamente del criterio manual.
El enfoque, según explicó, es claro: “No se puede tener inspectores en la calle con lápiz y papel cuando lo que está en juego son inversiones millonarias, financiamiento bancario y la seguridad estructural de edificaciones”, apuntó.
Señaló que los permisos no son un trámite menor, porque cuando un desarrollador acude a un banco en busca de crédito, la primera exigencia es la aprobación correspondiente.
El ministro acudió al encuentro en compañía de Vilma Arbaje de Contreras, viceministra de Cooperación y Relaciones Internacionales; Claudio Espinal, viceministro de Construcción; Jean Marco Pumarol, director de Gabinete, y Mariel Ledesma, directora de Comunicación. Por elCaribe y CDN estuvieron Nelson Rodríguez, Alba Nely Familia, Katherine Hernández, Yanesi Espinal y Federico Jovine.
El ministro vinculó la urgencia de modernizar la supervisión con hechos que han marcado al país, como el colapso ocurrido el año pasado en la discoteca Jet Set. Indicó que República Dominicana se encuentra en un ciclo sísmico y que, aunque nadie desea enfrentar un evento de magnitud siete u ocho, el país debe actualizar y fortalecer sus mecanismos de supervisión para evitar tragedias.
Bisonó asumió la cartera con un presupuesto de aproximadamente RD$25,000 millones, superior al que tenía el ministerio en años anteriores, cuando rondaba los RD$15,000 millones. De ese monto actual, cerca de RD$3,000 millones están destinados a la fiducia, cifra que espera ampliar.
Desde el punto de vista del ministro de Vivienda, en respuesta a una pregunta sobre el presupuesto de la institución, no se trata solo ejecutar ese presupuesto, sino de hacerlo de manera que dinamice el sector construcción y tenga impacto en el producto interno bruto (PIB). Recordó que el ramo construcción tiene una incidencia directa en la economía, por los encadenamientos que genera en cemento, varilla, pintura, tuberías, ferretería y servicios, entre otros.
En ese sentido, anunció la conformación de una mesa de la construcción que integrará a representantes del cemento, la varilla, las ferreterías y las industrias vinculadas, con el objetivo de buscar mecanismos que permitan rebajas en viviendas económicas o mayor dinamización del encadenamiento productivo.
El modelo que impulsa no es uno en el que el Estado construye directamente, sino en el que los promotores desarrollan proyectos y el Gobierno facilita el acceso mediante bonos. Citó el esquema que permite combinar bono estatal y Bono ITBIS, y explicó que se analiza un mecanismo especial para profesores, quienes podrían sumar a esos incentivos el respaldo de un fondo del Ministerio de Educación que maneja miles de millones de pesos.
También sostuvo reuniones con la Asociación de Bancos Múltiples, encabezada Rosanna Ruiz, y planteó la necesidad de que no solo el Banco de Reservas participe en la fiducia, sino también las asociaciones de ahorros y préstamos y la banca comercial, para ampliar la fluidez y generar más alternativas de financiamiento.
La data consolidada
Preguntado sobre el déficit habitacional, el ministro dijo que prefiere disponer de información consolidada, para referirse a éste, debido a que apenas tiene un mes en funciones en el Mived.
Señaló que el ministerio es joven y que aún está en proceso de consolidación institucional, al integrar funciones que antes estaban en Obras Públicas, el Instituto Nacional de la Vivienda, la Oisoe y programas fiduciarios.
Explicó que actualmente se habla de un déficit cualitativo que ronda el millón doscientos mil viviendas y uno cuantitativo cercano a las cuatrocientas mil, pero insistió en que es necesario estructurar una unidad estadística robusta que permita proyectar y actualizar información real sobre la demanda.
Hospitales, palacios de justicia…
Indicó que el hábitat es hoy una política global, observada por organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y alineada con estándares que el país debe cumplir en su aspiración de integrarse plenamente a la OCDE. En ese contexto, se trabaja en acumular y organizar información que permita determinar cuáles viviendas requieren intervención cualitativa y cuáles representan déficit cuantitativo.
Además de vivienda, el Mived tiene bajo su responsabilidad hospitales, palacios de justicia, cárceles, mercados y parte de las infraestructuras deportivas.
El ministro citó como ejemplo el Hospital de Dajabón, recientemente inaugurado, y la reunión sostenida con autoridades de San Cristóbal por el hospital traumatológico en construcción con fondos especializados de Aerodom y otro hospital en proceso de remodelación y ampliación.
También mencionó el Hospital Cabral y Báez, en Santiago, donde el ministerio interviene y remodela, pero luego deben coordinarse procesos de mantenimiento especializado y capacitación del personal que manejará equipos de última generación.
Explicó que muchas veces la percepción pública de que un hospital “no está funcionando” responde a procesos de transición y entrenamiento del personal.
Relató su visita al Hospital Padre Billini, en la Zona Colonial, donde además de los trabajos de intervención recibió explicaciones sobre el surgimiento de temas y aspectos que debían coordinarse con Patrimonio Cultural y coordinación con el Ministerio de Turismo, así como necesidades adicionales, como el acondicionamiento de una sala de diálisis frente al centro, que no estaba contemplada en el presupuesto original.
Reconoció que los recursos siempre serán insuficientes frente a las demandas de gobernadoras, legisladores, líderes sociales, cámaras de comercio y representantes de distintas comunidades.
Desde Villa Altagracia a Santo Domingo
En la entrevista con elCaribe y CDN, los temas abordados fueron muchos y diversos. Se habló, por ejemplo, de proyectos de viviendas pendientes de gobiernos anteriores en Yaguate, Castañuela, Villa Altagracia y otros puntos; así como la intervención de mercados en Santo Domingo Este, Santo Domingo Norte, Dajabón, Jimaní, Pedernales y Elías Piña, estos últimos vinculados a la imagen país en la frontera.
Asimismo, se destacó la inversión en la barrera de salinidad en El Naranjo, que pasó de cuatro a seis metros cúbicos, y la necesidad de complementar obras de infraestructura mayor con mejoras en el entorno, como calles, contenes y reparación de viviendas.
Por otro lado, en respuesta a una pregunta formulada, Ito Bisonó prometió dar seguimiento y verificar las denuncias de que hay proyectos habitacionales del sector privado que no cuentan con puertas traseras ni escaleras de emergencia, a pesar de necesitarlo.




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