Durante años, el atractivo turístico de República Dominicana ha tenido una imagen difícil de ignorar. Playas de aguas cristalinas, vendedores, negocios, visitantes, música y una actividad comercial que muchas veces crece al mismo ritmo que el turismo, pero no necesariamente bajo un mismo orden.
Ahora, el Gobierno busca cambiar esa dinámica. Y uno de los principales escenarios de esta apuesta es Boca Chica, donde se presentó un Plan Integral de Desarrollo respaldado por una inversión público-privada superior a los RD$20,000 millones.
La intención no es simplemente embellecer una playa. El plan plantea una intervención mucho más amplia del municipio, con la mirada puesta en renovar su oferta turística y, al mismo tiempo, reforzar su papel como polo económico, logístico y de innovación.
Mucho más que limpiar la playa
La intervención parte de una realidad que durante años ha sido evidente. No basta con contar con un atractivo natural si las infraestructuras que lo rodean no están preparadas para acompañar el crecimiento turístico.
Por eso, uno de los componentes de mayor peso económico será el saneamiento.




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